LIBANOS Las protestas sacuden las instituciones comunitarias

Las manifestaciones masivas acaban de provocar la dimisión del Primer ministro, Saad Hariri —que gozaba de la triple nacionalidad libanesa, saudí y francesa—, obligando al Presidente a llamar a la formación de un “gobierno técnico” (no de afiliación política).
Desde hace más de tres semanas, las masas libanesas se manifiestan. Reivindican un cambio radical, la marcha “de toda la clase política” tachada de incompetente e inactiva, y la marcha del gobierno. En un país en el que la Constitución se basa sobre derechos singulares atribuidos a cada “comunidad”, donde las comunidades están representadas en las instituciones según una sabia combinación (para los sunitas el puesto de Primer ministro, para los cristianos la presidencia, etc.), el cuestionamiento de ésta construcción comunitaria es una revolución. “Somos un solo pueblo”, han repetido los manifestantes a los militantes de Hezbolá (uno de los partidos de la coalición gubernamental) que buscaban romper con la Organización islámica después de que su líder tomara posición contra el movimiento de masas. La singularidad de éste movimiento reside en el rechazo a todos los partidos existentes. Son denunciados como los responsables de que no se haya hecho ningún cambio en veinticinco años en favor de las capas más desfavorecidas. Durante los últimos años ha habido numerosos movimientos de protesta. La actual explosión no es sorprendente. Lo que resulta novedoso es encontrar, coco con codo, a libaneses de todas las confesiones denunciando particularmente la corrupción. Ellos quieren decidir por sí mismos. En Líbano, como en todos los países en los que la cuestión de la soberanía popular no ha sido resuelta, se plantea la reivindicación de la Asamblea Constituyente Soberana a través de la cual la unidad de la nación pueda ser resuelta.
Los sindicatos, en particular la Federación Nacional de sindicatos de trabajadores y empleados de comercio (FENASOL) y los sindicatos de estudiantes, que participan activamente en las manifestaciones y en la ocupación de la calle, pueden jugar un papel decisivo en el desarrollo del movimiento. La FENASOL ha mantenido su consigna de Huelga General a pesar de la represión y las intimidaciones. Pueden abrir la vía a la lucha por la Asambleas Constituyente Soberana, que en éste momento, es la consigna que corresponde a la profunda motivación de los libaneses a decidir ellos mismos.
Un observador del periódico L´Orient/Le Jour ha señalado recientemente: “¡Los manifestantes quieren una revolución!” El mismo día de la publicación del artículo éstos le han respondido mediante la expresión popular árabe, “De tu boca hacia dios”. En un país en el que detrás de la envoltura religiosa de éste género de expresión popular puede haber un contenido democrático y social, eso quería decir: “¡Sí, es una revolución!”.
Correspondecia del Líbano publicada el 31 de octubre de 2019 en Minbar El Oummel (Tribuna Obrera, Argelia)