NIGERIA Levantamiento popular contra la violencia y la opresión policial

Nigeria, primera potencia económica de África y el país más poblado del continente, se encuentra inmersa en un importante levantamiento popular, nacido a principios de octubre de 2020 en las redes sociales para denunciar la violencia policial, se ha convertido en un movimiento contra el poder vigente.

Si la violencia de la Brigada Especial de Represión de Robos (SARS), unidad policial conocida por sus abusos, estuvo en el origen del movimiento, las causas del mismo son mucho más profundas. Además, la decisión de las autoridades de disolver la SASR no detuvo las manifestaciones.

Aunque el país es un productor de petróleo (la casi totalidad en manos de cuatro grandes multinacionales: Shell, Total, ExxonMobil y Chevron), el país no disfruta de las ganancias y la economía nigeriana depende en gran medida de los ingresos del petróleo. Además, el reembolso de la deuda absorbe más del 60% de los ingresos del gobierno. El naira, la moneda local, está en desplome libre. Mientras tanto, el gobierno federal hizo pasar el IVA del 5% al 7,5%.

Estos datos ponen a prueba seriamente la vida diaria de los nigerianos, forzados al desempleo y la pobreza. Este panorama ya de por sí sombrío se ve empañado por otros factores, incluido el cierre de las fronteras de Nigeria con sus vecinos, que no permite que los nacionales nigerianos, así como a los de países vecinos se involucren en actividades económicas que, hasta ahora, les habían permitido vivir, y la recesión económica debido a la pandemia. Las poblaciones son cada vez más resistentes a la corrupción, la impunidad de la violencia policial y la de los dirigentes. 

Un habitante de la ciudad citado por Africanews declaró: Lo ocurrido el 24 de octubre en Jos, en el centro del país, es significativo: los residentes descubrieron enormes reservas de alimentos destinados a la población durante el confinamiento que nunca habían sido distribuidos por el gobierno. “Durante el confinamiento, estaban escondiendo estos alimentos. Esto te hace recapacitar sobre qué tipo de gobierno tenemos. ¡Sufrimos y mucha gente murió de hambre!”. 

Sobre todo, porque el mismo gobierno reprimió las manifestaciones con gran brutalidad el 20 de octubre: diez personas murieron en el peaje de Lekki, al sur de Lagos, cuando el ejército abrió fuego contra miles de manifestantes alrededor de las 19 horas. En Alausa, un vecindario en el centro de Lagos, al menos dos manifestantes murieron y otro resultó gravemente herido por disparos de la policial.

Después de la masacre en el peaje de Lekki, la dirección de la poderosa Confederación Sindical, el Nigeria Labour Congress, en silencio hasta entonces, fue inducida el 21 de octubre a tomar una posición « condenando el asesinato a sangre fría de jóvenes y el uso de métodos autoritarios contra manifestantes desarmados”.

Por su parte, en un comunicado del 24 de octubre, el Comité de Enlace de los Trotskistas de Benín (CLTB), país vecino de Nigeria, « saluda el combate del pueblo nigeriano que ahora enfrenta una feroz represión; brinda apoyo fraternal a la lucha en curso en Nigeria bajo la égida de su juventud, de su clase obrera y de las masas explotadas; afirma que la poderosa clase obrera nigeriana y sus organizaciones deben ponerse a la cabeza del combate para acabar con este régimen que está al servicio del capitalismo y el sometimiento nacional.

¡Por la democracia y la soberanía nacional, las instituciones nacionales e internacionales responsables de la miseria del pueblo y los trabajadores nigerianos deben ser barridas! « 

De nuestros corresponsales en Benín