AZANIA Xenofobia: el resultado de un nacionalismo obtuso – Periódico Black Republic

En el editorial del No 10 de Black Republic de junio de 2018 planteábamos la cuestión de “¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar a la barbarie?”, en referencia a los migrantes que abandonan sus países devastados por la guerra en África y Oriente Medio para dirigirse a Europa. En ésa época, el Mediterráneo se había convertido en un cementerio para los emigrantes. 

Las catástrofes en otras regiones de África arrasados por las guerras y la sequía, han obligado igualmente a éstas poblaciones a emigrar hacia África del Sur/Azania. Lo que nos lleva a la conclusión que se preveía desde hace semanas en África del Sur/Azania planteando la misma pregunta: “¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar a la barbarie?” 

No es una situación nueva sino que perdura desde hace muchos años. 

Rechazamos con todas nuestras fuerzas todos los ataques contra los inmigrantes que se suceden en nuestro país. Comprendemos también que es el estado de extrema pobreza lo que convierte a las poblaciones desheredadas en objeto de manipulaciones por parte de sus dirigentes. 

Se ha arraigado el sentimiento de que son los 9 últimos años en el poder de Zuma los responsables de los males que sufren los ciudadanos de África del Sur y que el nuevo Gobierno dirigido por Ramaphosa va a “salvar” al país y su economía y devolverle su sentido moral. 

Es necesario desterrar ésta impresión falsa ya que los males que sufre Azania han sido engendrados porque el capitalismo se ha apropiado de los movimientos de liberación en los años 80 a partir de la caída de la Unión Soviética y los acuerdos negociados a partir de 1994. 

Los movimientos históricos de liberación fueron obligados a realizar compromisos, forzados a sentarse en las mesas de negociación traicionando así el combate por la liberación del pueblo de Azania, oprimido y explotado, al igual que la mayoría de Estados africanos como Namibia o Zimbabue dónde hubo la libertad sin la tierra y sin el poder económico. Se aconsejó a éstos países la coexistencia pacífica con el imperialismo y a aceptar las decisiones de los instrumentos del capital internacional como el FMI, la Organización Mundial del Comercio y la Banca mundial. 

Así nació ésta nueva África del Sur Libre y Democrática que acepta los planes de ajuste estructural de estas instituciones. ¡Los males que sufre el pueblo de Azania se remontan a estas negociaciones y a los Acuerdos de 1994! 

Una deuda monstruosa 

La deuda del Apartheid, cuyos intereses continuamos pagando, es la deuda adquirida durante el régimen del Apartheid en beneficio de la minoría blanca y ha servido para reprimir la resistencia del pueblo Negro contra el racismo. Aceptando las imposiciones del FMI y el Banco Mundial, el gobierno dirigido por la ANC ha traicionado su propia consigna de: “una vida mejor para todos”. 

Por el contrario, los privilegios de los blancos fueron salvaguardados, ¡no hubo ninguna expropiación de la riqueza y la tierra para resolver el desequilibrio socio-económico que hace que las desigualdades sean aquí las más importantes del mundo! 

Los Negros son cada vez más pobres y más marginados. 

En el curso de los últimos 25 años, nuevas deudas fueron contraídas para ayudar a crear, desarrollar o mantener las infraestructuras en beneficio de las grandes empresas. Todas las instituciones del Estado referidas a la vivienda, la sanidad, la enseñanza, los servicios sociales han sido afectados a causa de las duras condiciones impuestas por los Planes de ajuste estructural del FMI y la Banca Mundial con el objetivo de reducir los recursos dedicados a estos servicios en detrimento de los pobres y de la clase obrera. 

Lo mismo ha sucedido para determinados Estados africanos devastados por el peso de la deuda que impide el crecimiento y el desarrollo económico provocando la desestabilización y la miseria extrema, precipitando así los movimientos de migración. 

Los inmigrantes roban el empleo y la riqueza 

Según estimaciones de la OIT sobre los trabajadores migrantes en el mundo en 2017, eran 164 millones sobre 258 millones de migrantes a escala internacional. Los trabajadores migrantes contribuyen al crecimiento y al desarrollo de los países a los que han emigrado. Gastan el 85% de sus ingresos en los países en los que trabajan y solo envían un 15% a sus países de origen. Contribuyen también en términos fiscales pagando alquileres y la TVA (el IVA). Son las grandes empresas las que gracias a que sus beneficios residen en paraísos fiscales y a sus manipulaciones sobre los precios de las mercancías importadas saquean la riqueza de Azania ¡no los migrantes! 

En África del Sur/Azania, en las últimas elecciones de mayo de 2019, los partidos políticos han planteado medidas contra los emigrantes y suscitado la hostilidad en su contra con declaraciones, pidiendo que los emigrantes sean reenviados a sus países y exigiendo mayores controles en las fronteras. Son ellos los que han provocado tensiones xenófobas, diciendo que los Negros, que los “extranjeros” roban sus empleos, cuando las supresiones de empleos son una pesadilla constante para la clase obrera. En éste mismo año, 50 000 puestos de trabajo han sido suprimidos en todos los sectores, y la amenaza se cierne en los sectores mineros, y financieros como la banca que prevé suprimir más de 5 000 empleos. 

El papel de los partidos políticos 

Los partidos políticos deben asumir la responsabilidad de haber alimentado la xenofobia. 

Durante las últimas elecciones, la mayoría de los partidos políticos, y sobre todo la DA (Alianza Democrática), han tomado posición a favor de una política netamente antiinmigrantes. La DA controla la provincia del CAP occidental y la ciudad de CAP, en la que el ejército ha sido desplegado en los barrios pobres y los barrios obreros con la bendición de Ramaphosa bajo el pretexto de luchar contra la droga. Herman Mashaba, dirigente de la Alianza Democrática y alcalde de Johannesburgo, ha precipitado los acontecimientos enviando “la policía urbana”, la policía metropolitana en el centro de la ciudad contra los migrantes, con la disculpa de que vendían objetos falsificados. Los migrantes han rechazado a las fuerzas de policía y las imágenes de video se han extendido como un reguero de pólvora. 

El episodio de violencia y “pillaje” que siguieron, fueron la consecuencia de la política de los partidos y de la incapacidad de las autoridades de actuar de forma responsable. Ahora, pretenden que no se trata de xenofobia, sino de simples actos criminales. 

Es difícil no pensar que estos acontecimientos no hayan sido orquestados para favorecer ciertos intereses, tanto políticos como económicos. Mashaba no ha renunciado a llamar al ejército como en la provincia de Cap-Occidental. 

Recordando lo que está sucediendo en los Estados Unidos, en Australia y en la mayoría de los 

países occidentales, la política de África del Sur, en lo que concierne a la inmigración, consiste en ver si la economía del país puede beneficiarse de la presencia de extranjeros o no. Esta distinción tiene sus raíces en la discriminación de raza y de clase. 

Con respecto a la discriminación de clase, los programas contra la inmigración de los pobres y de los africanos ya han recibido el visto bueno del gobierno dirigido por la ANC en 2017, cuando fue aprobado el Libro Blanco sobre las Migraciones Internacionales. Los extranjeros diplomados y ricos son bienvenidos; los migrantes pobres y sin cualificación, que vienen en su mayoría del continente africano, son considerados indeseables y deben ser devueltos a sus países de origen. El programa contempla igualmente la instalación de centros de detención para los demandantes de asilo, entre tanto se analiza su petición por parte de las autoridades. Esta detención forzada constituye una grosera violación de los derechos humanos. 

El contenido racista consiste en que los migrantes y los extranjeros blancos no quedan expuestos a la xenofobia en África del Sur/Azania. Eso está reservado a los migrantes negros pobres que llegan del continente africano o del sub-continente asiático. 

Una amenaza contra el capital monopolista 

Los trabajadores migrantes abren pequeñas empresas en el corazón de los barrios pobres y campamentos improvisados. Lo que ha supuesto un impacto en las empresas de taxis en las que los políticos y los empresarios han invertido. Este sector informal de micro-empresas afecta también a los monopolios de los supermercados que pierden parte de su mercado. 

Conclusión 

La única conclusión es que la situación actual y los acontecimientos en Azania están causados por la liquidación y la traición de la revolución azaniana por estas fuerzas que se han erigido en clase compradora y que continúan propagando la idea de que el sistema capitalista “de rostro humano” puede dar “una vida mejor para todos” y que lo va a hacer. Saqueando para ello los recursos del Estado y avanzando hacia la privatización de las SOES (Empresas públicas), aplicando una política presupuestaria dirigida contra la clase obrera y los pobres. 

La carencia extrema en el ámbito del alojamiento, de la sanidad y los servicios sociales están en el origen de la miseria y las condiciones deplorables de vida. Son estas mismas condiciones las que permiten manipular a las masas y hacer lo que quieren. 

Debemos estar vigilantes ante la actual tendencia a retroceder en las conquistas democráticas; tratan ahora de reinstaurar la pena de muerte, la reconducción de los migrantes a la frontera, la flexibilización del código del trabajo y del salario mínimo: ante ello debemos oponernos firmemente. 

Es preciso que la clase obrera Negra tome el poder y establezca su dictadura para que la clase obrera Negra y los pobres tengan una vida mejor, y únicamente una dirección revolucionaria, capaz de unir a los trabajadores y al pueblo de Azania, del Continente y del mundo será capaz de conseguir la verdadera liberación por medio de un Partido ObreroMundial. 

¡Trabajadores del mundo uníos, no tenéis nada que perder salvo vuestras cadenas! 

¡Socialismo o barbarie! 