FRANCIA A partir del 5 de diciembre comenzará la huelga Un desafío para la clase y la civilización

En Francia, a partir del 5 de diciembre, comenzará la huelga para que sea retirado un proyecto de ley del gobierno de Macron contra los sistemas de jubilación. Nunca, en más de medio siglo, se había emprendido una movilización de tal magnitud en este país.
Daniel Gluckstein explica en el editorial de La Tribune des travailleurs, periódico obrero editado por el Partido Obrero Independente Democrático (POID), qué es lo que está en juego en esta batalla.

¿Qué es lo que está en juego en la huelga que comienza el 5 de diciembre?

Principalmente es un problema de clase, muy antiguo, el de la duración del tiempo de trabajo. Desde el origen, el sistema capitalista fue marcado por la confrontación sobre esta cuestión: por un lado, los patrones que, por salarios de miseria, impusieron jornadas de trabajo de dieciséis horas y más y lloriqueaban por una ruina inevitable si la jornada de trabajo era limitada; por otro lado, el naciente movimiento obrero, que reivindicaba las tres veces ocho horas: trabajo, descanso y esparcimiento.

En el siglo XXI, ¿cuáles son los objetivos de las « reformas de las jubilaciones » que los capitalistas y los gobiernos a su servicio quieren imponer al mundo entero? Ni más, ni menos que le aumento del tiempo de la vida en el trabajo y la pauperización, simple variante de las exigencias de sus antepasados del siglo XIX. A lo cual los trabajadores oponen sus necesidades vitales: ninguna extensión de tiempo, mantenimiento de los sistemas existentes, retirada de las contrarreformas Macron-Delevoye.

¿Las jubilaciones son deficitarias? Falso argumento para obligar a más y más asalariados, cada vez más empobrecidos, a trabajar hasta la tumba, el ejemplo sueco lo demuestra.

¿Se podrían mejorar los sistemas de jubilación, ya debilitados por las anteriores contrarreformas? Efectivamente. Pero para obtener mejoras se requiere una relación de fuerzas favorable a los trabajadores. Imponer a través de la huelga la retirada del plan Macron-Delevoye creará esta relación de fuerzas. Por otro lado, en esta etapa de la batalla que comienza, querer abrir « un debate sobre una reforma progresista de las jubilaciones », como propone Fabien Roussel en nombre del Partido Comunista Francés, es acreditar la idea de una reforma necesaria y, de hecho, aportar agua al molino del gobierno. Esto ayuda a dispersar la atención y la energía, y a introducir confusión ahí donde los trabajadores, por el contrario, necesitan claridad y concentración de fuerzas en el objetivo común: el éxito de la huelga por la retirada.

La retirada del plan Macron-Delevoye es un desafío de clase y también es un desafío de civilización. La contrarreforma de las jubilaciones se justifica, al parecer, por la prolongación de la duración de la vida. Pero, ¿por qué el progreso de la medicina y la investigación científica que han permitido que esta prolongación sea usada para engrosar a banqueros, capitalistas y especuladores? ¿Por qué no pueden servir para … mejorar la vida del mayor número?

Aquí se encuentran el desafío de clase y el desafío de la civilización. Sólo un sistema basado en la satisfacción de las necesidades humanas y no en la búsqueda de beneficios permitirá tal opción. Un sistema dónde la propiedad de los medios de producción, arrebatada de las manos de los capitalistas, será puesta al servicio de todos por la clase obrera. Tal socialización de los medios de producción será el trabajo de un gobierno de trabajadores para los trabajadores. Este es el objetivo que se fijan los militantes que construyen el partido obrero.