AFGANISTÁN Comunicado de la Izquierda Radical de Afganistán (LRA) La baja participación electoral rechaza las elecciones patrocinadas por la OTAN y los Estados Unidos.

El 28 de septiembre de 2019, fueron realizadas las elecciones presidenciales en Afganistán. Estas elecciones fueron patrocinadas y totalmente controladas por los Estados Unidos y sus socios para dar una supuesta legitimidad al régimen títere en Kabul. Hubo 18 candidatos en total, incluidos el actual presidente Ashraf Ghani, el primer ministro Abdullah y el « Carnicero de Kabul » Gulbudin Hekmatyar. 

Pero ninguna elección bajo ocupación puede ser justa, transparente e independiente. La experiencia de elecciones presidenciales y legislativas anteriores ha demostrado claramente que todas las encuestas estuvieron marcadas por la corrupción, el fraude y la interferencia de Estados Unidos y de la OTAN. El pueblo evaluó simplemente « no es nuestra elección, es una elección estadounidense ». No son los electores afganos los que elegirán al próximo presidente, sino el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados, los únicos que deciden el destino de Afganistán. 

El gobierno de los Estados Unidos nunca tuvo la intención de construir un gobierno fuerte en Afganistán. Por el contrario, tiene interés en la existencia de un gobierno débil y dependiente, que obedezca a pies juntillas y no replique las órdenes de la administración estadounidense. En las elecciones presidenciales de 2014, cuando los dos principales candidatos obtuvieron la victoria, causando una grave crisis política y de seguridad, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, se presentó como el hombre de la situación, imponiendo un acuerdo entre Ghani y Abdullah por la formación de un gobierno de unidad nacional. Gobierno Ghani-Abdullah cuyo primer acto fue firmar un acuerdo de seguridad bilateral con los Estados Unidos, para garantizar su parasitismo y sus intereses. Los dos dirigentes del gobierno de unidad nacional cesaron de conspirar el uno contra el otro durante cinco años, provocando una estampida de la corrupción, la violación permanente de las leyes, un naufragio de la seguridad, y una bancarrota política, económica y social. 

Dada la política criminal de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán, y la caricatura de la democracia que son estas elecciones, el pueblo afgano ha rechazado totalmente este escrutinio patrocinado por la OTAN: de 21 millones de electores potenciales, sólo 9.6 millones están registrados en las listas electorales y menos de 2 millones participaron en las elecciones. Las cifras presentadas por la Comisión Electoral Independiente no reflejan el nivel real de participación. 

Es probable que las elecciones presidenciales de 2019 sigan el mismo esquema que en 2014. Cada uno de los dos candidatos principales declararon su victoria, sabiendo muy bien que nadie había ganado la mayoría de los votos. Es por eso que los dos intentan seducir a la administración Trump. Es por eso que ninguno de los dos ganadores potenciales critica a las operaciones militares, ciegas y bárbaras, de los estadounidenses, los bombardeos que matan cada vez más y más civiles, ni a la interferencia directa en el proceso electoral. Los dos finalistas están luchando para demostrar que todos serán los mejores esclavos de los Estados Unidos en Afganistán y en la región. 

El gobierno y sus amos extranjeros justifican la baja participación de los electores debida a las amenazas talibanes. Pero la realidad es que el pueblo afgano ya no confía en las iniciativas patrocinadas por Estados Unidos y la OTAN, incluidas sus elecciones. Estados Unidos apoyó a los corruptos gobiernos de Kabul en lugar de mejorar la seguridad, terminar con la pobreza y el desempleo. Apoyaron a este gobierno y a sus altos funcionarios, intensamente corruptos e involucrados en el crimen, el contrabando y la inestabilidad. 

La presencia de criminales de guerra como Gulbudin Hekmatyar entre los candidatos presidenciales es una prueba de que, si un grupo o una persona desafía los intereses de los Estados Unidos, es declarado « terrorista », pero si le tiende la mano al imperialismo estadounidense, goza de inmunidad e incluso se le permite postular para presidente bajo el control del imperialismo estadounidense. Recordemos que Hekmatyar es el héroe favorito de los imperialistas estadounidenses y occidentales que recibió alrededor del 60% de la ayuda financiera y militar proporcionada por los gobiernos estadounidense, occidentales y árabe entre 1979 y 1992 (en la lucha contra la ocupación soviética ndlt). Hekmatyar es un líder fascista islámico responsable de la ejecución de cientos de militantes de izquierda y de demócratas progresistas, y del asesinato de 70,000 civiles durante la guerra civil en Kabul entre 1992 y 1996. Los medios de comunicación nacionales e internacionales han dado el nombre de « carnicero de Kabul » a Hekmatyar en razón de sus crímenes de guerra. 

Al rechazar las elecciones patrocinadas por Estados Unidos, 19 millones de electores que no participaron en el escrutinio dijeron: mientras el país esté ocupado por Estados Unidos y sus aliados, esta tierra y el cielo estarán controlados por los imperialistas, no habrá paz, ni libertad, ni democracia ni elecciones reales en Afganistán. 

El pueblo afgano no puede esperar ninguna consecuencia positiva sobre el resultado de este voto contaminado por el fraude, la corrupción y bajo el control del imperialismo estadounidense. El pueblo continuará resistiendo la ocupación y luchando contra el régimen títere de Kabul.  

Izquierda Radical de Afganistán (LRA) Octubre de 2019