A partir del 2 de diciembre, el sindicato IG Metall llama a los asalariados de las fábricas que dependen de la convenio colectivo interno en Volkswagen a huelgas de advertencia.
¿La razón? La dirección juzgó que la propuesta de IG Metall y del comité de fábrica de economizar 1.5 mil millones de euros sobre los asalariados era inadecuada (¡!)
IG Metall anuncia la “lucha salarial más difícil que Volkswagen haya jamás conocido”. Se trata en efecto de la existencia de 120.000 trabajadores cubiertos por la convenio colectivo de empresa, así como de los 10.000 de la empresa de Sajonia que se unieron, en el 2021, al convenio colectivo “de la casa” Volkswagen.
Para el conjunto del sector automotriz, 46.000 empleos ya han sido destruidos entre 2019 y 2023, 146.000 deberían destruirse de aquí al 2035.
Volkswagen, BMW y Daimler esperan, para este año, entre 50 y 55 mil millones de euros de beneficios.
Pero como Volkswagen alcanza un poco menos de beneficios este año, y porque la tasa de ganancia no corresponde a la de otras industrias, la dirección de la empresa, que no quiere arriesgarse a que el valor de la acciones y los dividendos disminuyan, exige reducciones de salarios de 10%, la destrucción de 10.000 empleos y el cierre de tres fábricas.
Los trabajadores y su sindicato IG Metall están confrontados a las leyes brutales del capitalismo: la destrucción de fuerzas productivas como respuesta a la baja de ganancias.
Evidentemente, la lucha salarial “tradicional” por la negociación colectiva no será suficiente para responder a esta situación. Es por eso que es necesario que IG Metall convoque a una reunión nacional de delegados sindicales de las empresas automotrices y de subcontratistas por la unidad, para que no haya ningún despido en la industria del automóvil!
¡Parar el pago de dividendos!
¡Renacionalización de Volkswagen!
H. W. Schuster



