“Asesinato social… como mínimo”
 Editorial de La Tribune des travailleurs n° 277 17 de febrero de 2021

“El asesinato es un término emocional. Desde el punto de vista jurídico, presupone premeditación […]. ¿En qué medida se aplica « asesinato » a los fracasos políticos de respuesta a la pandemia? Quizás no pueda aplicarse, quizás nunca será aplicada, pero esto merece consideración”. 

Es así como empieza el editorial del British Medical Journal (BMJ) publicado a principios del mes. 

Esta revista de medicina general – fundada en 1840, es una de las más leídas del mundo – no se contenta con plantear la pregunta: « Cuando los responsables políticos y los expertos declaran que quieren autorizar decenas de miles de muertes prematuras en el interés de inmunizar a la población o con la esperanza de apoyar la economía, ¿no hay una indiferencia premeditada e imprudente por la vida humana? Si las fallas en las políticas conducen a confinamientos repetidos e inapropiados, ¿quién es responsable del aumento que resulta de las muertes no relacionadas con el Covid? Cuando los políticos ignoran deliberadamente los consejos científicos, la experiencia histórica e internacional e incluso sus propias estadísticas alarmantes porque esto va en contra de su estrategia política o de su ideología, ¿esto es legal? « 

A estas preguntas, el director ejecutivo del BMJ responde: “Como mínimo, el Covid-19 podría calificarse de “asesinato social” (…). Fue el filósofo Friedrich Engels quien acuñó esta frase para describir el poder político y social ejercido por la élite gobernante sobre las clases obreras en la Inglaterra del siglo XIX. Su argumento era que las condiciones creadas por las clases privilegiadas conducían inevitablemente a una muerte prematura y « antinatural » entre las clases más pobres”

Al denunciar el « asesinato social » perpetrado por los gobernantes, el BMJ no llega al extremo de pedir el fin del capitalismo. Pero, del estricto punto de vista de la democracia política, que es el suyo, él subraya que « el asesinato social de pueblos no puede ser ignorado » y que « los responsables políticos deben rendir cuentas »

En el momento en el que, en Francia, el número de muertes por coronavirus continúa aumentando; cuando los hospitales desprograman intervenciones médicas esta situación está a punto de provocar miles de muertes suplementarias que nada tienen que ver son el Covid; cuando los medios para combatir el desastre, en particular la apertura de camas en unidades de cuidados intensivos y la producción masiva de vacunas por parte de una industria socializada y nacionalizada, son conocidos y técnicamente posibles; cuando el gobierno de Macron les da la espalda y lo único que hace es servir a la clase capitalista ávida de ganancias … 

… ¿la medida democrática más básica no sería expulsar del poder a los responsables del “asesinato social” masivo? 

La revuelta se está gestando. Las huelgas se multiplican. Cada día hay más y más dedos acusadores apuntando a Macron y su gobierno: « ¡Fuera los responsables del “asesinato social” y sus consecuencias asesinas en todos los ámbitos! ».